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Sobre la conveniencia de las tareas escolares

Mary González Nieves / EFE

Washington, (EFE).- A pesar de que los educadores coinciden en que las tareas escolares agilizan el aprendizaje, los estudiantes sólo dedican minutos a ese proceso, según varios estudios divulgados recientemente.

Investigadores del Instituto Brookings, con base en la ciudad de Washington, encontraron que en 1961 los jóvenes dedicaban 16 minutos diarios para sus tareas.

En 1997, casi cuatro décadas más tarde, la inversión de tiempo en este quehacer aumentó a 19 minutos.

Otra investigación, realizada en 2002 por la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) entre 282.000 estudiantes de primer año de universidad, reveló que el 34 por ciento de ellos dedicó menos de una hora a la semana a sus tareas de su último año en la escuela secundaria.

Según Tom Loveless, director del centro Brown sobre Política Educacional del Instituto Brookings, "los estudiantes que se quejan de estar sobrecargados de tarea son aquellos que realmente nunca las habían tenido" pero que se han visto obligados a cumplir con una pequeña cantidad.

El estudio de Brookings cita también los hallazgos de una investigación de la Universidad de Michigan, realizada hace varios años, que señala que la mitad de 8.000 jóvenes entrevistados dijo nunca haber tenido asignaciones pues completaba su trabajo en la escuela.

Aunque existe consenso sobre el beneficio que rinden las tareas escolares, los educadores también reconocen que para algunos estudiantes sin recursos económicos, un hogar estable o tutoría adecuada pueden representar un lujo.

Sandra Sanders, maestra de inglés en Dakota del Sur para estudiantes de riesgo, indicó que un gran porcentaje de sus estudiantes viven por debajo de los niveles de pobreza.

"Tengo estudiantes cuyos padres literalmente dependen de que ellos devenguen un salario para poder subsistir o los utilizan de niñeros", dijo.

"Estos jóvenes no tienen el tiempo ni la energía para hacer sus tareas escolares", subrayó Sanders, en un debate organizado por la Asociación Nacional de Educadores (NEA) en su página de Internet.

La educadora reconoció que lo mejor que puede hacer para estos estudiantes es no darles tareas, sino intentar cubrir la mayor parte del programa escolar en el salón de clases.

Sanders, quien también ha trabajado en otras escuelas cuyas condiciones sociales son más favorables, aseveró que ciertamente los estudiantes que hacen sus tareas le sacan más provecho a su experiencia educativa.

Beth Holt, maestra de educación especial en Cedar Rapids, en Iowa, dijo que como educadora y madre es una fiel creyente en que las tareas permiten a los estudiantes ampliar sus destrezas.

"Aprecio cuando mi hijo tiene tareas pues puedo ver lo que está haciendo y el proceso a través del cual aprende", indicó Holt.

Otros maestros -como Pam Steeg, quien enseña octavo grado en Jacksonville (Florida)- piensan que en ocasiones las tareas pueden obstaculizar el programa de enseñanza, ya que es posible que un alto porcentaje no cumpla con sus asignaciones y eso interrumpa la agenda del día siguiente.

Debbie Johnson, maestra de primer grado en Oklahoma, contrastó las quejas de los padres en torno a la cantidad de asignaciones con el tiempo que los estudiantes pasan en actividades deportivas.

"Cuando conduzco cerca de parques que tienen encendidas las luces a las 10 de la noche, en un día de clases, me preguntó si los padres han comparado alguna vez el tiempo que sus hijos pasan haciendo deporte y el que dedican a escucharles leer", indicó Johnson.

Karen L. Ruhs, maestra de segundo grado, dijo que el éxito está en asignar tareas variadas, que no incluyan material no discutido en clase y que requieran escaso apoyo familiar.

Hay varias páginas de internet que ayudan a canalizar las tareas escolares, entre ellas www.discoveryschool.com, www.infoplease.com, www.homeworkspot.com y www.aolatschool.com.

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